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lunes, 1 de abril de 2013


El día había llegado. Despeinado y con las marcas de las sábanas aún en su rostro, Daniel observaba apesadumbrado como su pareja metía en una vieja maleta casi una vida entera.

Sabía que aquél no sería un día fácil. Hacía días que ya nada era fácil. Un torbellino de sentimientos contrapuestos le pellizcaba el estómago de manera tan intensa que borraba de él cualquier mínimo atisbo de sonrisa.

Motivos para sentir alegría existían. Por fin su chica iba a conseguir realizar su sueño. Tras meses de desasosiego y extenuante búsqueda había encontrado el trabajo perfecto. Pero para ello tenía que volar muy lejos, dejando atrás ese maldito país en crisis que no le ofrecía ninguna oportunidad de prosperar en aquello que ella siempre había deseado.

Él siempre la había animado para luchar por lo que tanto anhelaba pero, entonces, una vez conseguido, un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo. Esa mañana, Daniel se dio cuenta de que no estaba preparado para seguirla…


Aeropuertos. Unos vienen, otros se van


[Dedicado a todos aquellos amigos, familiares y conocidos que han partido o tendrán que partir lejos en busca de una oportunidad]

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3 comentarios:

  1. La cosa va de viajes ¿Eh? jaja

    Es lo que tiene esta situación tan penosa por la que estamos pasando...

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    Respuestas
    1. Tienes razón! :) acabo de ser consciente...pero este viaje es más agridulce que el otro ;)

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  2. Irse, partir, morir un poco. También renacer y vivir de otra manera. A veces mejor.

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